El coaching es como el colesterol: lo hay bueno y lo hay malo.
El problema de haber acuñado el mismo término para referirse tanto al coaching de verdad como al de los gurús-del-si-quieres-puedes es que el bueno ha quedado muy denostado.
Un coach no motiva, aconseja ni anima, sino que te hace preguntas para que pienses y consigas ver lo que hoy no ves y que, sin saberlo, te está impidiendo alcanzar tu objetivo. Si no sabes por dónde empezar, no consigues tomar una decisión o te suena lo de parálisis por análisis, el (buen) coaching tiene mucho que ofrecerte.
1) No te voy a decir qué hacer 😅: tú decides qué pasos quieres dar (o no dar) para conseguir tu objetivo y yo te haré las preguntas adecuadas para que puedas ver lo que hoy se te escapa.
2) No te voy a dar consejos 👀: a diferencia del mentoring, en coaching yo no te voy guiando, sino que te hago preguntas para que veas las cosas desde otra perspectiva.
3) No vamos a abrir melones porque sí 💃: mis preguntas siempre irán relacionadas con el objetivo que quieres trabajar. Yo me encargo de que la conversación no se desvíe.
¿Qué cuenta como "objetivo"?
Algo que dependa de ti
("Tomarme el trabajo con más calma" ✅ vs. "Que me asciendan en el curro" ❌).
Algo concreto
("Sacar tiempo para hacer ejercicio dos veces por semana" ✅ vs. "Ser feliz" ❌ ).
Algo importante
("Hacer méritos para conseguir X puesto el año que viene" ✅ vs. "Mirar cuando tenga tiempo cómo promocionar" ❌).
Me van a ascender en 5 meses y me da miedo no dar la talla. Quiero ganar seguridad hasta entonces.
Procrastino constantemente y me agobio con las tareas pendientes. Quiero aprender a priorizar.
Necesito dejar mi trabajo, pero no sé cómo ni cuándo es buen momento. Quiero definir una hoja de ruta.
Me estoy quedando obsoleto en lo mío y no sé cómo renovarme. Quiero explorar opciones.